23 de diciembre de 2009

Palabras más, palabras menos


Dejo aquí la tarjeta que me he ncontrado este año en el camino y con la que he podido disfrutar.

Palabras. Un diccionario. Pensamientos.

Lenguaje y pensamiento viven en un bucle. Sensación de mareo, de tanto dar vueltas y de ncontrarse y alejarse.

Van de la mano, cuando les dejan. Y se afectan. Se dan permiso para ser y decirse.

Dejo aquí esta nube, con la que podrás coincidir o no. Sobre nuestra cabeza, cada cual, llevamos puesta nuestra nube...

7 de diciembre de 2009

Crónica de un Taller para Transformar (Cap.4/4)


Y llegamos a la ¿no-última? sesión del Taller. Esa en la que tocaba reflexionar sobre el papel que jugaremos a partir de ahora en nuestro quehacer diario de consultoría y sobre si tenemos algún tipo de futuro como ¿Grupo?.

Tal y como lo he vivido, el Taller podrá darse por bueno si cada cual hemos inclinado la balanza hacia el lado en el que estamos nosotr=s y nuestro potencial; si hoy, más que ayer, creemos que está en nuestras manos cambiar nuestros modos de hacer y, por ende, el impacto que producimos en estructuras y personas. Sobre todo, en personas.

Con corazoncito, además, las personas...

Y digo lo de inclinar la balanza, pero no he dicho de qué dos lados se compone. Así que me explico: podemos balancearnos hacia el estilo de atribuciones que surgen desde un locus de control externo -la responsabilidad no es mía, soy un simple objeto, no tengo capacidad de decidir, todo me viene dado, etc.- o hacia el lado formado por atribuciones marcadas por el locus de control interno -tengo capacidad de influir, yo decido, no soy una hoja al viento, etc.-. Porque, además, no lo he dicho, el locus de control lo ponemos habitualmente fuera de nosotr=s cuando nos posicionamos ante una situación, generalmente valorada como mala, y cuando nos resulta más cómodo creer que no podemos controlarla, en la esperanza de que ella sola cambie. O en que aparezca una varita mágica, que nunca aparece, por cierto.

Que sí, que ya lo dijo aquel. Que Podemos. Y que se lo digan, si no, al hermano pobre del perro de Paulov: otro perro al que le provocaron indefensión aprendida en un experimento -"aprendió a creer" que él no tenía capacidad de controlar las descargas eléctrica que sufría-. Y así vamos las personas también, dando por sentadas las descargas que nos da mucha veces la vida. La vida consultoril no se queda atrás, y también aquí tenemos un buen maletín de herramientas para convencernos y autocomplacernos cuando por las mañanas creemos que no estamos aquí para cambiar el mundo. El mundo no lo sé, pero a las 9h tienes una reunión en una empresa. ¿Y si empiezas por ahí?

En el Taller nos ha tocado trabajar las creencias -repito: creencias- que nos pueden posibilitar hacer un nuevo tipo de consultoría y aquellas otras que nos pueden estar limitando para lo mismo. Creencias sustentadas en un locus interno por doquier, y también alguna que otra creencia que, de tan externa y tan lejana, desmotiva...

Y sobre el miedo a equivocarse, sólo queda hacer un aprendizaje previo: "La garantía no existe". Para nada en ningún sitio ni asunto nunca para nadie. Y este bálsamo liberador ha de ser nuestro último avituallamiento. Sentirse prisioner= del deseo de éxito, lastra. Y vaya si lo hace...

Así que sólo toca empezar a andar el camino, acompañado del perrillo del experimento -pero ya con la indefensión desaprendida!-, buscando otras almas que se hayan decidido a explorar el mismo territorio desde su papel de consultor=s. Y ahí esperamos coincidir ¿todas/muchas/algunas/pocas? de las personas que hemos tomado parte del Taller. Porque no se trata de crear un Grupo artificial; ha de ofrecer nuevos enfoques siempre, novedades, aprendizajes compartidos, para que este Grupo aún hoy no cohesionado empiece a tomar forma y comparta.

Y me quedo con dos aportaciones: la de Mikel -"basta ya de tanto buenismo, hay disenso pero sólo se ve consenso; sois diferentes, lo sabéis, pero no se nota; se oyen las mismas obviedades cuando seguro que el discurso por dentro es otro"- y la de Borja -"no se puede estar sin permiso para jugar, esperando que el permiso te lo den desde fuera"- Esto recuerda a eso del locus, ¿verdad? Y me quedo también con las voces que, también, resuenan animando a pasar a la acción despúes de un Taller en apariencia téorico -sólo en apariencia-.

No tod=s pasaremos/pasarán a la acción. Pero es cierto que también que esta consultoría sólo será válida para quienes aprendan a hacerse un cuerpo sin órganos. ;)

-¿A que sí, perrutxo?-, le pregunté.

-Guau-.


..... Y Guau significaba ""....

30 de noviembre de 2009

Cóctel explosivo para transformar: úsese con cultura, arte y género


El pasado jueves participé como atenta ¿alumna? en el Taller-Laboratorio de cuyo nombre completo no puedo acordarme. Así que copio: "Modos de organización y aprendizaje colectivos en el ámbito cultural y artístico desde una perspectiva de género". Lo organizaba la Fundación Trocóniz-Santacoloma.

Y resultó ser un Taller corto pero interesante en tanto que permitió que las personas que estábamos allí mantuviéramos un enfoque crítico y transformador sobre los modos de relación y organizativos en los que participamos en el desarrollo de nuestra profesión.

Salvando el placer que me dió coincidir y hablar con Rosa de la Asunción -también conocida como ZeroTailer-, una compañera de consultoría para la igualdad que ya conocía, me gustó encontrarme con poca o ninguna gente conocida; muchas veces nos comportamos de un modo endogámico y sólo nos relacionamos con quienes comparten ¿certezas? con nosotr=s. Gente del mundo de la cultura, del arte, profesionales autónom=s que viven o malviven de practicar el arte o de emplearlo como motor al servicio de la transformación social. ¡Qué grandeza! Sus dificultades por ser profesionales reconocid=s en sus entornos de trabajo parecen ser el leitmotiv a pesar del potencial que tiene su labor.

Resultó ser muy interesante cómo cada un= de nosotr=s dibujó el funcionamiento de la organización en la que trabaja o de la que cree formar parte. Y más interesante aún fue el ubicarse cada persona en ese modelo actual real o bien en otro imaginado. Siempre mejor, el imaginado, por cierto.

Curiosidades de esta práctica de dibujo ¿libre?: la mayoría de las experiencias ya vividas son organismos vivos, entrelazados, enredados... Se dibujaron extrañas formas multiformes, sistemas solares con infinitas órbitas y satélites varios, flechas de ida y vuelta y con curvas y con esquinas. Todos relacionados, moléculas que son moles cuando se conectan en el camino de un proyecto determinado. Únicamente aparecieron dos organigramas clásicos -uno era mío, el esquizogénico-, y en ambos casos eran el modelo organizativo al que no se quería pertener por su rango estático, controlado, rígido, etc.

Esto nos podría llevar a pensar que los modelos dinámicos de relación y de organización son ya por naturaleza los óptimos ya que parecen reportar mayores niveles de independencia, autonomía, libertad. Y aun siendo esto último así, sin embargo parece ser que también en estos entornos se cuecen habas. Y de aquí sacaríamos ya una conclusión: "Todo depende de las personas que al final hacen uso de tu trabajo y de cómo éste es considerado". Lo que sobre el papel puede parecer una buena organización -en nodos interconectados, libres, autónomos o semiautónomos- puede convertirse también en un entorno en el que la incertidumbre "mala" se desarrolla cual plancton en una charca, en el que el acceso a los recursos no se encuentra tan claro como en una empresa al uso o en el que resulta complicado, incluso, disponer de ellos. Un entorno en el que también es necesario empoderarse, darse y que le den sentido al conocimiento aportado por cada persona.

Aída Sánchez de Serdio
, profesora de la Universitat de Barcelona, fue la responsable de dinamizar el Taller y la gran sufridora por no poder hacer corresponder el horario estimado con los contenidos a abordar. No consiguió fusilar el programa establecido, pero mi grave voz de la epxeriencia me empieza a decir que sólo pueden llegar a ser exitosos los Talleres prácticos que no cumplen ni con el horario ni con la totalidad de los objetivos pre-establecidos. Y no se cumplen porque se generan dinámicas entre las personas participantes que son suficientes y muy enriquecedoras por ellas mismas y que trascienden, en ocasiones, a los sesudos objetivos de la sesión.

Aída, decía, junto a la petición para que elaboráramos ese dibujo que representase la forma de funcionamiento y de relaciones y nuestra posición en ella, nos hizo reflexionar a través de post-it de colores: sólo uno, y sólo de un color, para responder a cada una de estas cuestiones:
  1. Identifica una cosa importante que sí puedes hacer, según tu capacidad de decisión real
  2. Y otra que no puedas hacer
  3. Describe una situación anecdótica, paradigmática, que represente tu experiencia en esa organización
  4. Identifica un aspecto o tarea no identificada en tu perfil de puesto, no exigida tácitamente, pero que te parece importante y la realizas
  5. Aspectos con los que más te identificas
  6. Aspectos con los que menos te identificas
  7. Un aspecto que cambiarías
Impresiona ver cómo, una detrás de otra, se coincide en líneas generales en algunas de estos puntos, por no decir en todos, a pesar de trabajar en entornos o incluso sectores diferentes.

Coincidencia mayoritaria: al concretar una especie de anécdota o de "lema" o de situación paradigmática que e foque el papel que jugamos en la organización, es recurrente la percepción de menosprecio o de minusvaloración. ¿Causas? Varias y variadas... Ser mujer, trabajar en cuestiones percibidas como "monas" -"¡qué mona vas, con la bata manchada de colores"!, "¡Qué friki lo tuyo!", etc.-, despreciar el potencial transformador del trabajo que se está realizando, creencia en el rol exclusivo de "dadora" y no de "percibidora", etc.

Otra coincidencia mayoritaria: en ningún contrato ni relación formal se especifica que las personas debamos asumir roles y comportamientos de carácter emocional. Y aun así, resulta que nos parece en general un aspecto de alto impacto y conforme a ello nos comportamos: lo "regalamos" sin que sea primero, pedido, ni despúes, pagado. ¿Desarrollan modelos en los que se tienen en cuenta las emociones quienes dirigien y gestionan esas estructuras y las relaciones generadas por ellas? ¿...?

Otra coincidencia: no se produce la identificación personal con relaciones y/o estructuras de poder, de control, rígidas, donde la pelea por los recursos económicos suplanta la importancia de las relaciones, etc.

Y curiosidad: en este Taller también surge el debate sobre la necesidad -o no- de introducir metodologías de trabajo que faciliten el trabajo en equipo, la organización del tiempo personal y colectivo del tiempo, etc. Metodologías vs. Caos. ¿Coincidencia inocente que cuando se habla de transformación surja la duda sobre si habrá metodologías que la faciliten? ¿...?

Ya acabo. Fun un placer re-ncontrarme con Primi, de la Fundación Trocóniz, despúes de tantos años. Hoy puedo decir que comprendo el tipo de proyectos que le resulta de interés; algo que no podía decir cuando en el pasado tenía yo bien puestas y bien atadas aquellas orejeras que no me permitían salirme del camino... Tú me entiendes, Primi!

También me ha resultado especialmente gratificante encontrar líneas convergentes cuando se habla de transformación y se le apellida de diversas maneras -social, empresarial, cultural, personal...-. ¿Por qué le damos tantos apellidos cuando en el ADN de la transformación el inicio del camino, y el final, es el mismo? Me ha gustado ser especialmente consciente del papel que la cultura y el arte pueden jugar como apoyo a cualquier proceso de transformación porque son ya la transformación en sí mismas.

Nos hemos llevado del Taller links de lecturas interesantes, muchas impresiones y todas y ninguna ¿certeza?; y también teléfonos y mails de personas a las que seguro que algún día habremos de recurrir. Las convergencias y las disonancias tienen en el centro a las personas, y ahí creo que sí hay necesidad de ncontrarse y a la vez de tomar distancia.

Créditos de final de película...... "Y todo esto no habría sido posible si la anarquía neoliberal de un recién-amigo no me hubiera informado de este Taller-Laboratorio". Gracias, R.

23 de noviembre de 2009

Crónica de un Taller para Transformar (Cap.3/4)


Tercera sesión de cuatro posibles. Y da pena ir acabando. En mi caso, estos encuentros están resultando ser pequeños oasis en la agenda; caravasares que salpicaban la antigua Persia y que aún hoy esperan, algunos, a quienes viajan por territorios tan bellos y tan emotivos como el actual Iran. Siempre recomendable...

Decía que son oasis las sesiones del Taller, o también auténticos bazares cognitivos donde los gritos de la oferta se mezclan con las voces de la demanda. Un kaos, vamos, pero un caos buscado en mi caso; y encontrado.

Resulta que nos visita José Luis Jiménez Brea, de Innobasque, y nos cuenta la transformación experimentada por Arteche en los últimos tiempos. Se agradecen estos aterrizajes forzosos en el mundo de lo real porque es en él en el que habremos de vivir. Pero también me apetece alquilarme un pisito -con "derecho a ventana"!- en el mundo de lo imaginado, de lo alcanzable y lo inalcanzable; en el mundo que me sirve de guía y al que pretendo llegar. Algún día, si se puede. Y por eso le saco "deberes pendientes", también, a la transformación de Arteche.: zonas habitadas por personas donde poder seguir transformando.

Y en este camino a ninguna parte y hacia todas, en realidad, nos vuelve a acompañar la ya famosa aporía de si intervenir en la comunidad para impactar al individuo, o a la inversa. Pero el Taller va increscendo y lo que se propone esta vez es "¿Qué herramientas o metodologías pueden utilizarse para impactar en las estructuras?¿y cuáles para intervervenir sobre las personas? Y, en todo caso, ¿unas y otras están condenadas a entenderse?"

Y aquí es cuando vi pasar a Freud entre las mesas y tomar apuntes. Traía un libro bajo el brazo, La interpretación de los sueños, y otro asomaba por su carpeta, Psicopatologías de la vida cotidiana. Quise verle algún otro que versara sobre mecanismos de defensa, para pedírselo prestado, porque el Taller está siendo un buen ecosistema para su reproducción; pero no. Nunca escribió uno específico sobre ello.

Me hubiera gustado hacerle consciente -a Freud, digo- al resto del grupo. Y preguntarle sobre la proyección, ese gran mecanismo de defensa, y sobre la sublimación. También de la regresión y hasta de la racionalización. ¡Todas estas herramientas rellenaron la inscripción para formar parte del Taller! Pero tenía prisa el habitante de la vienesa Berggasse 19 y se fue corriendo mascullando entre dientes "¡catarsis!, ¡catarsis!"

Y ya a la noche puede entender esa metáfora del muñeco consultor apaleado que alguien vio pulular también por el Taller. ¡Empiezo a pensar que habrá que buscar un aula más grande para dar cabida a tanta gente y espectros varios! El divertido "No son molinos, que son gigantes", Ricardo dixit, evoluciona a "No es un muñeco consultor portador de metodolgoías y por ello malherido, que es un muñeco quitapenas". Lo vi claro, y eso que ya era de noche. En un afán de regresión volví a recurrir a los muñecos para acallar las voces internas de este Taller en el que me estoy cuestionando...

Los muñecos quitapenas provienen de allende los mares; son pequeños muñequitos totalmente utilitaristas, podría decirse que son en sí mismos una herramienta. Transcribo, para un mejor entendimiento del uso de estos muñecos, parte de la canción de Tontxu "Los muñecos quitapenas" -en este link dejo la canción completa-:

  • Los muñecos quita penas quitan las penas que tengo / se las cuento muy bajito y me las curan en silencio / y debajo de mi almohada duermen siempre mis muñecos / y si tengo alguna pena yo sin ella me despierto. Y yo que nunca creí en amuletos ni hechiceros / explícame qué hago yo contando penas a muñecos / será más bien que .... / creo en ti.
¿Tal vez fue un muñeco quitapenas el que asistió al Taller sin que much=s le viéramos? ¿Salió proyectado desde el proyector como una proyección? ¿Tendrá diploma de aprovechamiento también el muñeco?

Y como parece que tengo el día musical, recomiendo también la canción de El Canto del Loco a riesgo de parecer una adolescente hormonada -¿otra regresión?-. Transcribo parte de la letra de "Quiero aprender de ti". Se inspira en las personas de Radio La Colifata, pero creo que también El Canto pudo estar escondido bajo las mesas de nuestro Taller -canción y vídeo aquí-...

  • Hoy quiero aprender a recorrer vuestra noción desnuda. / Hoy quiero aprender eso que nunca permito en la vida./ Y quiero aprender y liberar de dentro esa ternura. / No lo dejaré, hoy lo haré.
  • Hoy quiero aprender y escucharé todo lo que me digas. / Y deben saber que en vuestra voz existe la cordura. / Esa que hace ver que falta tanto en esta linda vida. / Y voy a aprender, hoy lo haré.
  • Y cuando nadie para un rato y mira a su alrededor, / no se deja afectar. / Y es que este mundo gira tan deprisa, / sólo se llega a pensar locura de los demás y nunca miro la mía.
  • Y hoy voy a entender y lo pequeño que soy en la vida. / Y hoy voy a entender que lo pequeño es grande día a día. / Y hoy voy a saber y recoger toda vuestra caricia, / que llega a la piel y hará bien.
Decimos "conceptos". Decimos "herramientas". Decimos "no herramientas". Decimos "control". Decimos "poder". Decimos "emoción y deseo". Decimos "empresa" y decimos "personas". Pero pensamos "utopías", "locuras", "muñecos ajenos", "muñecos propios"...

Tod=s tenemos una locura, o incluso varias. Auténticas pedradas. Tod=s tenemos muñecos quitapenas en la mesilla, esperando a ser utilizados. ¡Podríamos sustituir al quitapenas por uno de vudú, lleve cosido o o no un maletín de herramientas a una de sus manos! Pero los que propongo son menos inofensivos y más útiles.

Escojo, en cada sesión del Taller, intentar hacer consciente lo inconsciente. Lo inconsciente que me pertenece, porque forma parte de mis esquemas mentales que han ido creándose a través de mi historia vital. Durante el día me divierto, juego con mis almas -tantas, y tan diversas-; me dejo afectar. Y si lo que veo no me gusta, elijo cambiar... o se lo paso al quitapenas! ;)

Y hasta aquí la crónica 3/4...

(Ups!... Conozco el riesgo de citar a Freud delante de Alfonso.... ejem, ejem.... pero me gusta el riesgo! Y sobre todo espero expectante las lecturas que recomendará despúes de mi batiburrillo de hoy! ;P)

19 de noviembre de 2009

Diez cosas que no hago


¡Atención, Meme! De la mano de Julen llego a este Meme titulado "Diez cosas que no hago", y me uno así también a Boquitas Pintadas...
Allá voy:
  1. No discuto sobre el lenguaje no sexista -salvo que me contraten específicamente para ello! ;P-, sobre todo cuando delate tengo a un muro o a una mura que dice que "el lenguaje no es importante". Paso de estrecheces mentales.
  2. No hablo de futbol con quien cree que l=s aficionad=s a este deporte somos un=s burr=s mentales, sobre cuando esta gente se cree más que tú, intelectualmente hablando, por esta razón del "júrgol". Tengo empíricamente comprobado, además, que estas personas son incapaces de mantener conversaciones interesantes sobre ningún otro tema.
  3. No froto la espalda cuando saludo a alguien. Beso+frotada simultánea me parece de lo peor, y por eso no se lo hago a nadie. Arggg....
  4. No estropeo los libros que leo. Mi manía hace que mis libros, despúes de leídos, parezcan más nuevos incluso que cuando los compré.
  5. No mantengo conversaciones que giran sobre el leit-motiv "de funcionaria vivirías mejor, Silvia". Especialmente dedicado a mi madre...
  6. No escribo en mi cuaderno de notas con un boli que no lleve tinta Parker medium azul.
  7. No llevo lastres. No me gustan los lastres. Y cada cual que entienda lo que tenga que entender...
  8. No tengo nunca un Ventolín lejos. Y eso que llevo dos meses sin usarlo! Gracias, querido neumólogo! Ahora sólo tendré que buscarme un= psicólog= para que me cure de mi ventolín-psico-dependencia.
  9. No soy capaz de llevar el GoogleReader al día. No me gusta llevarlo atrasado y enterarme de los meme tarde, y encima gracias a terceras personas. Ejem.... Gallas... ejem....
  10. No participo en conversaciones con personas que sólo leen un best-seller al año y se las da n de entendid=s en temas de Literatura. A la hogera con ell=s! Y que se lleven sus libros, que prenden fácil....
Mi primer meme.... ¡Qué mayor me siento!
Que siga la rueda...

10 de noviembre de 2009

Crónica de un Taller para Transformar (Cap.2/4)



Segunda sesión del Taller. Y tocaba navegar por los conceptos, así que "Taller no apto para alérgic=s a las discusiones conceptuales". No había carteles a la puerta avisando!

Flotan en el ambiente las acepciones aprender y aprehender, revelar y rebelar... Y así llegamos al concepto de Consultoría Conceptual, que no parece ser otra cosa que descender al campo de los significados de las palabras, llegar a hurgar en las concepciones que se encuentran a la base y alrededor de nuestra intervención como consultor=s. No se trata de aleccionar; basta con invitar a hablar de lo profundo, sirve con aprender -aprehender- elementos valiosos de ámbitos vitales interrelacionados.

Surge la tentación de tirar las herramientas a la basura, por si resultara que ya no sirven. Pero para tranquilidad del personal, podremos seguir utilizando metodologías varias -suspiros de alivio flotan en el aire!-, pero eso sí: siempre que tengamos la voluntad de cuestionarnos los conceptos que están a su base, en su argumentación, siempre que tengan como objetivo llegar a lo profundo de los conceptos. Siempre que nos ayuden a movernos en la complelidad de las organizaciones, siempre que tengan la voluntad de aumentar los grados de libertad de las personas para actuar desde el deseo colaborado con otras.

Pero querer valorar esto depende de la persona, de nosotr=s, no tanto de la herramienta, creo yo...

Para este viraje resulta importante poder guardarnos la retaguardia para escapar: cuando entramos por la puerta de la organización que nos ha llamado, ya nos han colgado el rol de "resolvedor". ¡Corre! Intenta escapar de esa etiqueta, devuélvesela -porque en realidad son esas personas las que tienen las respuestas a sus preguntas-, tú no tienes que tener el "saber supremo". Y de hecho, no lo tienes.

Posicionarte como agente del cambio, ese es el papel que el guionista debe darnos y como actor=s debemos interpretar. Verse como elemento hacia el cambio ya trasciende al mero negocio o al mero alquiler de nuestros conocimientos. ¿Las cosas se cambian o las cambiamos? Pero vernos así hace que tengamos que desaprender nuestras formas de acercarnos o aproximarnos a la empresa. Consultoría sabelotodo. Consultoría vende-humo. Consultoría de maestr=, que sabe pero no dicta.

Ricardo-Amasté: "¿Y l=s consultor=s que no saben?" Y aquí es cuando desciendo a las profundidades del concepto, me da vértigo y con mi asma me fatigo al bucear. Quiero llegar ahí y tocar el fondo con los dedos. "El maestro juega a que no sabe pero en realidad sí sabe, y esto no sirve. Para propiciar aprendizajes tienes que conseguir generar comunicación y conversación desde el no conocimiento. Saber mucho de algo te limita a conocer realmente a las personas que tienes delante y sus necesidades".

Y al salir.... Sólo sé que no sé nada. Y me encanta. Sin embargo, ¿creo saber?.

Mi antena tiene instalada la TDT: Taller de Desaprendizaje Total. Nos quedan dos sesiones para sintonizar los canales y poder verlos con un poco más de nitidez... Despúes, palomitas y a disfrutar!

4 de noviembre de 2009

El derecho a la ventana


Descubrir el blog de Asier Gallastegi enredando-korapilatzen-networking es lo que tiene: que re-descubres rincones ocultos que algún día regaste y que tras ponerlos en la nevera no volviste a ellos. Por ejemplo en su post Mi balcón y mi blog hablan de mí cuando están callados.

Mi relación con el Arte se limita en lo práctico a la música -pese a tener el título de profesora de piano nunca llegué a rozar el Arte con los dedos; sólo antaño utilicé mi conocimiento con un par de niñas con una larga lista de extraescolares entre las que estaba, por supuesto, también el piano-. En el resto de Artes, con mayúsculas, soy una simple "degustadora" -salvo con la Literatura, donde sí puedo llegar a "practicarla"- y me encanta invertir tiempo en varias de ellas. Pero en realidad no lo hago tanto...

Con la mesa llena de papeles a una se le olvidan estos gustos y estos oasis, y es ahí donde aparece Asier. Descubri-mos puntos de ncuentro y ahí andamos, cabalgando entre lo físico y lo virtual. Me regaló el documento que aquí os enlazo. Arte y Supervisión: el niño que dibujaba con la lengua. Un trabajo reflexivo en el que aborda el Arte como fuente de conocimiento -propio y ajeno- y en el que acaba mostrando las bondades de utilizar tanto el Arte como la plástica para generar procesos creativos-curativos en las personas. Desgrana aportaciones de Hundertwasser, Oteiza y Chillida. Magníficos todos, pero hoy toca centrarse en Hundertwasser.

Propiciando metáforas para el Taller de Intervención para la Transformación, y siguiendo la estela de Maite Darceles, me atrevo a trasladar aquí tres citas que Asier recoge del propio Hundertwasser:
  • "Así, el mundo se vuelve feo y pequeño. Necesitamos barreras de belleza con urgencia. Estas barreras de belleza consisten en irregularidades no reguladas y estas irregularidades no reguladas consisten, bien en vegetación espontánea, o en la creatividad del individuo." (Hundertwasser)
  • "El derecho a la ventana: El que vive en una casa debe tener derecho a asomarse a su ventana y diseñar como le apetezca todo el trozo de muro exterior que pueda alcanzar con el brazo. Así será evidente para todo el mundo desde la lejanía que allí vive una persona.". (Hundertwasser)
  • "Si dejas bailar a tus ventanas, diseñándolas en estilos diferentes, y si dejas que aparezcan todo tipo de irregularidades en fachadas e interiores, las casas se recuperarán, las casas empezarán a vivir. Cualquier casa tiene cura, por fea y enferma que esté." (Hundertwasser)
No quiero alejarme de la interpretación artística que este modelo de enfocar la Arquitectura y el Arte tiene Hundertwasser. Pero me gustaría permitirme la licencia de arrimar el ascua a mi sardina. En el Taller hablamos de personas que sienten malestar, de empresas que se resienten y que también podríamos definir como enfermas, de modelos impersonales de trabajo y del carácter ajeno que tiene lo producido para la propia persona que lo fabrica. A veces nos olvidamos que hay personas dentro de esas casas, de esas organizaciones. Porque o bien no pusimos ventanas en nuestro edificio, o las tenemos cerradas con travesaños clavados en la pared, o las tenemos todas iguales. ¿PVC/aluminio? blanco por doquier.

Si permitimos la individualidad, las irregularidades; si abrimos las ventanas y permitimos que cada cual abarque su marco y en él se manifieste; ... ¿podríamos conseguir que la organización, y las personas, empiecen a vivir? Decía Hundertwasser que cualquier casa tiene cura.

Este Taller, las reflexiones generadas por él, y espacios de re-descubrimiento como el que me-nos brinda Asier, hace que entienda mi intervención -en la consultoría, en las empresas y personas a las que acompaño, y hasta en mi familia y en mi mundo- como algo que ha de ser bello. Para Hundertwasser, el artista, las barreras bellas que han de cercar el mundo feo y pequeño pueden ser bien la vegetación, bien la creatividad.

Teniendo en cuenta que a la Consultoría -y hasta al Taller- le falta vegetación, sólo nos queda confiar en nosotr=s mism=s para hacer bello un mundo que para muchas personas no lo es. El mundo en el que trabajan.

Aquí dejo mi metáfora de las ventanas. Y hasta un eslogan: "Por un derecho a la ventana para tod=s"

(Foto: Viena, junio de 2006. Fachada de las Hundertwasser-House. En mi viaje de matrimoniada!)

26 de octubre de 2009

Crónica de un Taller para Transformar (Cap.1/4)


A lo largo de diferentes post -los podrás leer si sigues la etiqueta "transformación"- he ido hablando de una forma de intervención en las organizaciones basada en las personas que las componen y que me parece realmente un acercamiento práctico -tengo tentaciones de llamarlo "acercamiento teórico", pero realmente es mucho más que simple teoría y además se ha puesto en práctica, así que...- que casa muy bien con mi forma de percibir a las personas y a los entornos en los que éstas se desenvuelven.

Pues aterrizando aún más en este enfoque de intervención en el que me gustaría realmente verme trabajando -las trabas para hacerlo las iré describiendo por partes!- he iniciado este pasado viernes un Taller organizado por el Departamento de Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia, titulado "Taller de aprendizaje y co-escucha: ¿te atreves a transformar tus formas de intervención para facilitar procesos de transformación en las organizaciones?". El Taller lo desarrollan las personas de Hobest -Alfonso Vázquez, Alberto Etxeandia, Patxi Aizpurua y Maite Darceles-, con el apoyo de Eva Isasi y, evidentemente, con la organización y participación de personal técnico del Dpto. de Promoción -Borja Lastra, Xabier Esteban, Mikel Jaureguibeitia y Justina Barriuso-.

El Taller lo conforman cuatro sesiones de trabajo, y me gustaría poder ir trasladando aquí mis pequeños aprendizajes ¡e incluso grandes desaprendizajes! Por ejemplo, aquí van unas anotaciones para recordar que he tomado de la primera de las cuatro sesiones:
  • La consideración del conocimiento como factor crítico de producción no tiene marcha atrás; es un proceso imparable.
  • Es necesario transformar la comprensión personal del trabajo y el contexto organizacional.
  • Sin transformar el concepto del trabajo no transformaremos ni las organizaciones ni las sociedades.
  • La gente trabaja con malestar. Y eso afecta también a la empresa.
  • La competitividad va a depender cada vez menos de la tecnoloígía, de la maquinaria, de la logística. Eso es copiable, no marcará la diferencia. Las sociedades, las economías que no evolucionen se quedarán atrás.
  • Los contextos se están transformando; se está abonando el campo para la intervención. La transformación no se ha generalizado porque falta comprender lo que está pasando, no se conocen las soluciones, y eso da miedo. El papel de la Consultoría ahí es muy importante, pero hay que tener en cuenta que la Consultoría ha sido seguidista por miedo a no ser contratada.
  • Te llaman -a la persona o empresa consultora- porque hay malestar. Y ahí sí tienes una importante parcela de poder para intervenir.
  • Hobest sólo trabaja con gente ya convencida.
  • En el trabajo cognitivo se une en la persona el conocimiento, el deseo y la acción.
  • Toda persona es una trabajadora del conocimiento.
  • Es un absurdo contratar a una persona para un puesto de trabajo concreto. Estás mutilando a la persona.
Para un mayor entendimiento de lo que en este entorno se entiende por "Transformación basada en personas", os remito principalmente a la wiki de Maite Darceles donde podréis encontrar en formato descargable el libro "Guías para la transformación" así como enlaces a otros recursos: blogs, diálogos en torno a él en Google Groups, referencias cruzadas, etc.

También, especialmente interesante fue poner en común con compañeras y compañeros del mundo consultoril cuál es nuestro particularísimo concepto de Éxito y Fracaso en nuestro trabajo así como de las causas que provocan tanto a uno como a otro. A modo de síntesis: el éxito se sustenta en la generación de una relación de confianza que consigue provocar procesos de cambio de significativo calado. El fracaso se gesta justo en el lado contrario: cuando no hay confianza, cuando te dejas llevar por el cortoplacismo, cuando no se tiene la sensación de estar provocando cambio, cuando a la implantación de una metodología no le sigue un cambio cultural real,etc.

Y digna de mención, fue la observación que Mikel no tuvo a bien callarse a la finalización del Taller y que creo que ha de hacernos reflexionar sobre la participación que cada persona desarrollamos cuando formamos parte de un grupo. En mi caso, me identifiqué con su comentario acerca de que cada cual estábamos en la sesión interpretando e identificándonos con los conceptos expuestos desde nuestra experiencia y posición. Aunque inevitable, creo que podría hacerse un esfuerzo por no llevar a nuestro terreno las aproximaciones de este modelo de intervención. Me apunto la sugerencia... Muchas gracias, Mikel, por formar parte del Taller como "observador práctico".

Y me gustaría acabar, por lo impactante que me resultó, hablando de las sensaciones que me provocó el hecho de encontrarme tan cerca, sin grandes aforos ni auditorios de por medio, de Alfonso Vázquez y sus compañer=s de Hobest. Y digo impactante porque este viernes estuve psicológicamente en dos espacios "físico-temporo-emocionales" simultáneos y a la vez contrapuestos:
  • en los inicios de 2001, a aquella Charla o Conferencia a la que, recién empezada mi trayectoria como becaria o "chica en prácticas", pude asistir gracias a un trabajo sobre Empresas Participativas que presentaba el entonces Cluster del Conocimiento y donde me deslumbró/desesperó/alucinó/desconcertó/impactó/mató "un tal" Alfonso Vázquez, -al que no llegué a comprender ni 17,21% de lo que decía, ya que yo salía de un aprendizaje universitario en el que toda la teoría se acababa en el taylorismo y poco más-;
  • y a este otoño de 2009 en el que ahora estamos.
Dos momentos diametralmente opuestos en lo emocional y que me llevaron este viernes a observar con tristeza y con esperanza el hoy en el que me ncuentro. Tristeza por el tiempo y los conocimientos perdidos durante mis años de trabajo por cuenta ajena -en ninguno de mis dos contextos organizacionales a los que "pertenecí" se fomentaba el acercamiento a nuevas formas de ser y de hacer- y Esperanza por tener la corazonada -¿Río de Janeiro 2016? ;)- de estar, ahora sí, en el camino correcto y en el punto kilométrico en el que creo que puedo estar.

Ninguna de las personas presentes pudo ser consciente de lo que para mí significó encontrarme en un espacio como éste, compartiendo tiempo con personas a las que me siento cercana en tiempo y alma. Uní, en dos retazos, a aquella Silvia recién salida de la universidad, ilusionada por un trabajo como consultora que entonces empezaba -pero sin espíritu crítico aún sobre lo que hacía y sobre lo que la rodeaba-, y a una Silvia ncontrada y descubierta cada día porque cada día quiere descubrir.

Este Taller me permitirá seguir encontrándome con amigos como Joseba, Maite, Borja, Eva.. con compañeros de viajes pasados como Sergio... con amigos en ciernes como Txema, María... y con colegas a los que aún no puedo decir que conozca pero a los que me gustaría ir acercándome poco a poco... pero sin pausa! Todo esto acaba en diciembre!

Y me despido de este primer capítulo del "Diario de... un Taller para atreverse a transformar nuestras formas de intervención" con una pregunta "de guerrilla" pura que lanzó oportunamente Ricardo de Amaste:

"Quien te contrata es siempre el poder. ¿Eso convierte a l=s consultor=s en mercenari=s?"

Mááááááárbelus, que diría algún fashion-victim!

(Viñeta de Liniers, de su serie Macanudo #2. Gracias por permitirme utilizarla!)

17 de octubre de 2009

Emprendizaje subvencionado y 10 consejos para que un candidato NO quiera ser seleccionado por tu empresa


Hace unos días he tenido ocasión de ser espectadora, desde la distancia, de un proceso de selección que ha acabado con final feliz: el candidato NO ha sido seleccionado. Y he podido obtener una sencilla guía que ahora comparto sobre "Cómo hacer para que un candidato se alegre de NO formar parte de tu empresa":
  • Paso 1: Sé emprendedor, crea tu propia empresa. Para ello, busca una entidad pública cercana que te apoyo económicamente y que te capacite técnicamente gracias a un extenso programa formativo en el que por supuesto hay un amplio módulo de "Gestión de RRHH".
  • Paso 2: Haz que tu empresa crezca. Consigue buenos contratos. Nómbrate Director General. Llega hasta los 100 empleados.
  • Paso 3: Consigue entrevistas en prensa especializada del entorno y crea tu página web. Y, en todos estos espacios, repite en cada párrafo "Yo quería crear un proyecto que sobre todo cuidara a sus personas" o "Somos especialmente cuidadosos y las personas son lo más importante para nosotros", alternando estas frases coin ingenio.
  • Paso 4: Pide números de teléfono de personas que cumplan los requisitos de tu próximo proceso de selección orientado a la parte media-alta de tu empresa. Consigue un par de candidatos, y si se conocen entre ellos no importa. Cítales a horas seguidas.
  • Paso 5: Llama al candidato y presenta grosso modo el motivo de la llamada. Recuerda que le llamas tú y que es el primer contacto que estableces con él de un modo proactivo. Generarás una primera impresión. Cuídala. Y pídele que en ese mismo día o a más tardar al sigueinte te envíe su curriculum vitae. Este proceso de selección es estratégico para ti y para tu exitosa empresa.
  • Paso 6: En la entrevista, y nada más entrar, pregúntale al candidato por su CV y si te dice que ya te lo ha enviado por mail, dile tranquilamente "Pues lo habré borrado, porque me llegan tantos al cabo del día....". Recuerda: no hay mejor desprecio que no hacer aprecio.
  • Paso 7: Durante la entrevista, hazle ver al candidato que su perfil es el que buscas y que no hay ningún problema con las condiciones planteadas por el candidato, incluido el salario que desea recibir. En los minutos finales, asegúrale que a primera hora de la mañana siguiente recibirá un precontrato y que, si lo estima necesario, le harás llegar también una memoria económica de tu empresa para que valore su viabilidad como proyecto y así se sienta más cercano y confiado con respecto a tu empresa.
  • Paso 8: Observa cómo el candidato que nos ocupa, y el sigueinte, se saludan al coincidir y deduce que se conocen desde hace tiempo.
  • Paso 9: A la mañana siguiente, no le mandes el precontrato aunque sea lo que le prometiste. Si el candidato te llama a media mañana porque aún no ha recibido el documento, no parezcas nervioso. Dile que andas con un imprevisto familiar, que estás aún con ese contratiempo, pero que en una hora a más tardar recibirá en su bandeja de entrada el precontrato. En el rato en el que se supone que atiendes el asunto doméstico, negocia por el otro teléfono con el otro candidato al que sí le has enviado el precontrato en tiempo y forma.
  • Paso 10: Al candidato que nos ocupa, no le mandes nunca el precontrato ni le llames para darle explicaciones. Incumple tu palabra y sé cobarde: nunca le llames ni le escribas para decirle qué pasó con aquel proceso que tú mismo iniciaste llamándole. Y espera ingenuamente que sendos candidatos nunca se cuenten "la jugada".
Querido Director General, le voy a dar dos consejos y además "de gratis": uno sobre el cuidado de las personas y otro sobre la generación de confianza.

Sobre el concepto "cuidar a tus personas": "Cuidar a mi gente", cuando lo quieres vender como el valor principal de tu empresa, implica cuidarles desde la primera llamada que se les hace. Y acuérdate de la triste paradoja de los cañones de Cromwell, que llevaban inscrito en ellos "Dios es amor". Predicar y actuar han de ir de la mano.

Sobre la generación de confianza: los 10 pasos descritos anteriormente echan por tierra la reputación que te has querido labrar en prensa e internet. No sólo no confiará en tu empresa el candidato ninguneado sino todo su entorno. ¿Y la persona a la que contratas? ¿Crees que confiará a futuro en tu modus operandi, sabiendo el trato dispensado al candidato rechazado? No se puede generar confianza cuando siembras desconfianza. Predicar y actuar, aquí, también han ir de la mano.

Y esos son los dos consejos. Otro día hablaré del impacto real que tienen los procesos de formación que siguen emprendedores y emprendedoras de la mano de nuestras instituciones públicas. Tal vez sea más eficaz combinar la formación pre-emprendizaje con un útil acompañamiento personalizado post-puesta en marcha del proyecto. Total, es dinero público. Podría invertirse mejor, ¿verdad?

En la mayoría de ocasiones la formación para personas emprendedoras está vinculada a apoyos económicos posteriores o de facilitación de otros recursos -apoyo técnico especializado, locales, etc.-. ¿Pero realmente se mide el impacto, o el retorno de esa inversión realizada en formación, en la vida real del proyecto empresarial real? Planes de negocio, planes de viabilidad, planes de marketing, planes de ¿RRHH?, medio ambiente, seguridad y salud, fiscalidad... Todas estas temáticas se abordan y son realmente necesarias; sin embargo, ¿las pautas aconsejadas se llevan a la práctica? ¿Podría exigírseles algún tipo de responsabilidad a las y los emprendedores que, post-emprendizaje apoyado desde al ámbito público, incurran en flagrante mala praxis? Lo dejo ahí para el debate...

Y a seguir bien, Señor Director General.

30 de septiembre de 2009

El aprendiz de Aprendiz que no sabía delegar

En La Sexta este domingo encontré, mientras zappeaba El Aprendiz. Un nuevo reality donde han reunido a mujeres y hombres para competir por un puesto en la empresa de Lluis Bassat -en la versión americana, figuraba D.Trump-. No vi el principio, pero sí ví la primera prueba que les tocaba hacer y que llevaría aparejada el primer despido.

Prueba: dividos en dos equipos –una “poco previsible” división por sexos-, cada equipo tenía un líder designado y su misión era vender encurtidos en un mercadilo y de puerta a puerta. Total, que ganaba el equipo que más ganancias obtuviera con la venta.

La particularidad de la prueba era que cada equipo, chicas por un lado y chicos por otro, tenían que dividirse en dos subequipos: uno para el mercadillo y otro para la venta itinerante.

En la rentabilidad final perdieron los chicos, pese a su convencimiento de que habían sido mejores que ellas; eso sí: con ganancias pírricas ya que ninguno de los dos equipos llegó a ganar con la venta de aceitunas, pepinillos y demás artilugios más de 90 euros, creo recordar.

Perdieron ellos, decía, y es cuando la figura de Lluis Bassat aparece para elegir qué persona del grupo perdedor ha de ser despedida. Por la propia dinámica del programa, parece que siempre habrá tres candidatos a ser despedidos: el líder del grupo perdedor y dos personas de su equipo que son elegidas por el propio líder.

Y bien, nos encontramos con lo siguiente: el líder –Juancho- elige para candidato a despido a la persona a la qué el mismo había seleccionado para encargarse del equipo itinerante –“se merece ser despedido porque no supo dirigir a su equipo”, Juancho dixit- y elige también al pobre chico que se había encargado de calcular los precios de los encurtidos de venta a domicilio. Su mal cálculo hizo que vendieran por debajo del propio coste de los encurtidos, y de no haber hecho mal esa operación numérica, el grupo de los chicos en su conjunto hubiera ganado.

Como todo buen juicio, cada candidato a ser despedido tiene voz para defenderse:

El líder de todo el equipo –nuestro amigo Juancho- dice que habría que despedir al chico en el que delegó la venta itinerante porque “está claro que no sabe hacerlo” y que “no tiene las habilidades necesarias para dirigir al grupo y para saber que se estaban haciendo mal las cosas”. Y se queda tan pancho, Juancho.

El encargado de la venta itinerante –un joven de nombre Ángel- se defiende diciendo que a él no le explicaron cuando le hicieron responsable lo que tenía que hacer ni cómo tenía que hacerlo. Y su candidato para ser despedido –el que propone Ángel- era el que hizo mal los cálculos. No se atrevió, en mi opinión, a enfrentarse al “jefe” que “delegó” en él la responsabilidad de los itinerantes. Era todo un poema verle la cara cuando Juancho le ponía de incompetente “pá rriba”.

Y el pobre que calculó mal el precio de venta entonó un sonoro mea culpa y dijo que si no había sido capaz de calcular bien merecía ser despedido.

Lluis Bassat, en su papel de Gran Hermano que todo lo ve y que hasta puede juzgar, decide despedir –eso sí, valorando su honradez por admitir el error- al chico que aún ahora debe estar pegado a una calculadora intentando descubrir dónde estuvo su error.

Lo realmente impresionante fue observar que en ningún momento, ni en el autobús de vuelta a la mansión de El Aprendiz, había en el líder Juancho ni el más mínimo asomo de duda sobre su propia responsabilidad al respecto. Era el responsable de la venta itinerante, para asombro del propio chico, quien no había cumplido con su función. Una función que no le había sido realmente delegada. Porque delegar, querido, no es pasar una tarea así, a la brava, a otra persona a la que acaban de presentarnos, a la que no conocemos ni habilidades ni conocimientos y a la que no le decimos qué esperamos de ella ni tan siquiera a un nivel mínimo. “Pensé que eras capaz de dirigir al equipo, y no supiste hacerlo”, le soltó tan pancho y tan ancho.

Y digo yo: ¿cuántas horas de formación son necesarias para mejorar el modo en el que se calculan costes, beneficios y precio de venta? Por el contrario, ¿cuántas horas de formación son necesarias para conseguir que alguien entienda lo que es delegar, aprenda a asumir su responsabilidad en la dirección de un equipo de trabajo, aprenda a asumir sus propios errores, aprenda a no culpabilizar a la figura del otro como primer impulso para salvar el propio trasero? Como este programa habla de rentabilidades hasta en la sopa, Juancho resultará, al menos en costes de formación, mucho más caro que el hombre-calculadora así que hubiera sido mi candidato para salir de la "academia".

Dice Lluis Bassat que “Despedir es muy duro pero hay que hacerlo si se quiere ser justo”. Pero para mí lo justo, de tener que despedir a alguien porque esto es un reality y alguien tiene que quedar, hubiera despedido a Juancho - Diplomado en Administración y Dirección de Empresas, en Marketing y en Informática Empresarial- por incompetencia en su liderazgo pero sobre todo por culpabilizar a "su subordinado delegado" sin asumir su propia parte de responsabilidad: lo que hiciste no era delegar. Y nadie, ni Bassat, le hizo ningún comentario al respecto.

Javier Martín, Master en Bussines Administration en ICADE, que fue quien calculó mal el precio de venta, ya ha aprendido de su error más de lo que le enseñaron en el Master. El próximo cálculo que le toque hacer habrá de ser el mejor de su vida. ¿Para qué despedirle?

Y sobre Ángel Suárez, el que asumió tranquilamente sus tareas “delegadas”, Publicidad y Relaciones Públicas, qué decir…. Que ya tiene en la cabeza de quién no fiarse de aquí a que acabe el reality. Eso ha conseguido, también, el amigo Juancho. Hablando de rentabilidades "emocionales", por cierto...

Tal vez sigamos informando, si otro zapping me da la oportunidad de seguir ¡aprendiendo! de estos aprendices.

(PD: recomiendo no perderse este reality, por lo menos el momento en el que les encomiendan un objetivo y ell=s solit=s han de repartirse el trabajo. El grupo de las chicas, por ejemplo, empezó a vender sin saber qué precio podrían tener los productos. Im-prezionante.)

(Pd2: otro día hablaremos del estereotipo estereotipado de "la secre" de Lluís Bassat)

(Pd3: sí, lo sé. He caído en un reality. Pero mejor este que otros, no?)

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